Lo que se llevan quienes pasan por el taller
Los comentarios que más se repiten no tienen que ver con telas ni con máquinas, sino con el momento en que alguien se prueba la prenda ya ajustada y entiende que va a poder usarla otra vez. Estas son algunas de esas devoluciones, tal como llegaron.
Un saco de mi padre, tres talles más grande
Traje un saco que había sido de mi papá y que yo no me animaba a usar porque me quedaba enorme. Me explicaron que el hombro no se toca sin abrir la prenda y que el resto sí se podía ajustar. Quedó impecable para el casamiento de mi hermana. Lo importante: me dijeron con claridad qué se podía y qué no, antes de tocar la tela.
Mariana, Villa Urquiza
Arreglé el uniforme sin comprar uno nuevo
Necesitaba acortar pantalón y ajustar mangas de un uniforme de trabajo que uso todos los días. Me tomaron las medidas con la prenda puesta y me marcaron dónde iba cada bastilla. En dos visitas estaba listo. Me ahorré el gasto de un uniforme nuevo y aprendí a mirar dónde falla realmente una prenda.
Diego, Santiago del Estero
Primera clase de bastilla y ya cosí en casa
Llegué sin haber tocado una máquina de coser en mi vida. En la clase de bastilla aprendí a regular tensión, enhebrar y hacer una costura recta que no se frunza. A la semana siguiente remendé la entrepierna de un jean siguiendo la guía del blog. No quedó perfecto, pero quedó firme y la prenda sigue en uso.
Lucía, principiante
Si tenés una prenda esperando en el placard, escribinos a info@oswaltailoringcentre.com o pasá por el taller en RP208, Santiago del Estero, y te decimos qué se puede hacer antes de que decidas.